Este viernes, en la renovada pista atlética del Estadio Nacional,  empieza el atletismo en los Juegos Suramericanos de la Juventud. Hay ilusión en que Chile, como anfitrión, siga con sus buenas actuaciones. En este certamen, tiene siete medallas de oro, y muy cerca de mejorar su presentación de Lima 2013.

Por eso la expectativa está instalada, y en las pistas se buscan nuevos rostros, para olvidar el discreto resultado obtenido en el Mundial de Atletismo en agosto. Según los expertos, hay una niña de 15, del sur del país, que dará de qué hablar, que es el recambio generacional, que puede ganar medallas de oro. Todos coinciden: la fondista Laura Acuña es la promesa a seguir.

Laura Acuña competirá en las pruebas de 800 y 1.500 metros, y en ella hay cualidades importantes que hacen creer en los pronósticos: es tricampeona sudamericana a nivel escolar en los 800 y 2000 metros; primer lugar en el sudamericano de Cross Country en febrero de este año, donde competió en la categoría Menores, siendo que aún es Cadete. Además, es  récord nacional categoría menores 1.500 metros (4:33:91); récord nacional cadete en 1.000 metros (2:56:15) y 3.000 (9:59:79).

¿Por qué destaca tanto Laura Acuña? A principios de año, el Comité Olímpico de Chile encontró una posible respuesta. Con fondos del Instituto Nacional de Deportes (IND), se dedicaron a preparar a las nuevas camadas de deportistas. Primero se hizo una preselección para definir la selección definitiva, luego vinieron varios exámenes para ver las condiciones físicas. Ahí fue cuando Laura mostró una cualidad física que le ganó la comparación con una de las atletas más destacadas que surgido en el país.

“Entre los preparativos se hicieron unas evaluaciones, y a Laura se le hizo un test de consumo de oxígeno, y sus resultados fueron que tenía mejor oxigenación que Erika Olivera a la misma edad. Obviamente eso nos permite pensar en un proyecto relativamente fuerte”, dice Cristián Reyes, uno de los entrenadores del equipo de atletismo.

La propia joven, prefiere tomarse las cosas con calma, aunque también cree en sus capacidades. “Quiero ganar, pero puede pasar cualquier cosa, pero espero seguir mejorando y uno de mi grandes sueños es llegar a una final olímpica”.

LOS INICIOS

Laura Acuña nació en la localidad de Catrico Alto, a 20 kilómetros de Villarrica. Es hija de Rolando Acuña, ex triatleta, y desde chica mostraba potencial para las largas distancias; ella dice que prácticamente vive arriba de un cerro y que “para llegar a mi casa tengo que recorrer como dos kilómetros todos los días, de arriba hacia abajo”.

Desde los 7 años la sureña  entrena con Israel Sáez, un ex fondista de la década del ochenta que ahora tiene un club con su nombre en Valdivia. “En el sector no contamos con una pista atlética, solo trabajamos en sectores naturales del campo. Haberse preparado en esos espacios de mucho desnivel y  de montañas hizo que su fortalecimiento muscular vaya por delante de muchos atletas que viven en ciudades”, dice Sáez.

El técnico cree que, de alguna manera, el contexto geográfico hizo que la oxigenación de su cuerpo saliera del promedio de la gente, y eso, que para las exigencias físicas de un fondista, la hace sobresalir del resto.

Buscando más secretos de su notable nivel, Sáez destaca que su pupila “en cada competencia muestra mucha seguridad. Lo que es el sistema nervioso, el autocontrol que perjudica a la mayoría, ella lo maneja de buena forma, por eso hemos ganado los eventos escolares sin mayores inconvenientes”, sostiene.

Sáez también dirigirá al equipo chileno en estos Juegos, y dice que Acuña, en las pruebas en que participará, “ha progresado mucho en sus marcas. A comienzos de año corrió con las atletas adultas y les peleó palmo a palmo. Ella tiene una muy buena marca en 800 metros planos que son 2:12; a nivel adulto son pocas las que se dan ese lujo de tener esa marca.”.

Habrá que esperar que los pronósticos sean correctos y que Laura Acuña se perfile como una gran atleta para el futuro. Por ahora, la sureña tendrá su oportunidad de demostrarlo en las pistas.

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