Hace ocho años atrás, un combate de boxeo dejó huellas en la comuna de Fresia, región de los Lagos. Se disputada la final de un campeonato de menores, y un niño, delgado, tímido, y sobrino de un campeón del mundo se hizo respetar: con un certero golpe, batió a su oponente en el primer round, en un minuto y 30 segundos.

Era la primera vez que Junior Cruzat, ahora de 16 años, vencía por knock-out. Entonces, pese a su edad, su núcleo familiar pensó que tenía que seguir con el legado de su tío, Carlos Cruzat, ex campeón mundial de peso pesado crucero.

Siguiendo los pasos del destacado púgil chileno, el joven sureño creció con el boxeo. “Cuando mi señora estaba embarazada, yo le ponía los guantes en la guata y Junior se movía. Tenía un año cuando le regalamos su primer par de guantes con un pantalón, y ya tiraba combos”, dice Luis, su padre, que también es boxeador y dirige el Club de Boxeo de Fresia.

Hasta ahora el sobrino sigue firme en la disciplina y con números sobresalientes: ha sido tres veces campeón nacional y está invicto en su categoría cadetes con 59 peleas y 28 knock-out. Un registro que espera alargar este miércoles en la final de 54-57 kilos por los Juegos Suramericanos de la Juventud, que se disputan en Santiago.

En el encuentro, que se realizará a las 17 horas en el Centro de Entrenamiento Olímpico del Coch, en Ñuñoa, enfrentará al ecuatoriano Kevin Torres. Un rival duro, al que venció el año pasado en un disputado encuentro que se definió por puntos. Pero Cruzat advierte: en el cuadrilátero se transforma: “Este deporte me llena por completo. Es extraño, cuando subo al ring me transformo, soy un Junior más rudo”.

El “Flaco de Oro”

Acompañando siempre de su padre, el joven Cruzat viene llegando de una estadía de cuatro meses en Las Vegas, Estados Unidos, en la escuela de un boxeador cubano. Ahí participó en el campeonato “Futuras Estrellas” en el que se tituló campeón al vencer a un seleccionado estadounidense. Tras la final, se ganó un nuevo apodo: “El Flaco de Oro”.

Uno de los principales anhelos del finalista de los Juegos Suramericanos es volver al extranjero. Sigue viviendo en Fresia, y desde que empezó a tomarse en serio este deporte, divide su tiempo entre los entrenamientos y los exámenes libres que da en un colegio. El próximo año pasa a cuarto medio, pero su futuro busca que sea en otro lugar.

“Siempre fue mi sueño ir a Estados Unidos, y me gustaría volver para seguir con mi carrera profesional”, cuenta el joven púgil. Precisamente, convertirse en un profesional es el plan a largo plazo. Por eso, en más de alguna oportunidad le ha pedido consejos a su tío Carlos Cruzat.

“Me dice que tengo talento para boxear y que para mejorar tengo que seguir entrenando. Me da muchos consejos antes de cada combate. Cuando conoce al rival, me dice qué cosas debo hacer; y si es zurdo, me indica qué combinaciones realizar para derrotarlo”, señala.

Para esta final toda su familia viajó desde Fresia para apoyarlo. Junior Cruzat tiene fe que puede llevarse la medalla, con la misma convicción de que siente que está para grandes cosas: “Quiero ser un campeón mundial”.

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