En el primer día de los Juegos Suramericanos de la Juventud, que se realizan en Santiago, un chileno dio la sorpresa y se quedó con el oro en la competencia de Triatlón.

Cristóbal Baeza, de 14 años, fue el primero en llegar a la meta en el Parque Renato Poblete, en Quinta Normal. Lo hizo en 34 minutos, 38 segundos. Fue una buena marca, aunque no superó los 33’08’’ que consiguió en Aracajú, Brasil, cuando se proclamó campeón en el Mundial Escolar de Triatlón a principios de año.

Sin embargo,  esa tarde sus registros importaron poco, y más allá de la presea dorada, lo que más lo alegró fue cuando descubrió quien llegó segundo: Martín Baeza, su hermano mayor de 16 años, fue su escolta  y el primer abrazo de festejo en una lluviosa jornada en la capital.

Oriundos de Temuco, los chilenos fueron parte de las figuras nacionales del inicio de los Juegos en la capital chilena. En 400 metros de nado, 5 kilómetros de pedaleo, y 2,5 kilómetros de trote, Cristóbal se colgó la medalla dorada, igual que Katina Proestakis en Esgrima, Valentina Vidaurre en Mountainbike y Héctor Quintana en Ciclismo de Ruta. Mientras que Martín ganó la plata llegando 72 segundos después que su hermano menor, y el podio de la competencia lo cerró el colombiano Cristián Triana.

Así terminó en la prueba de sprint masculino. Por otro lado, los Baeza trabajaron en equipo y, junto a Antonia Meza y Josefina Flores, ganaron medalla de bronce en relevos mixtos el pasado domingo.

Además de hacerse fuerte como locales, este torneo fue especial para ellos. Era la primera vez que llegaban juntos a la meta; las otras veces ganaba uno y el otro llegaba tercero.  Sobre la competencia,  Cristóbal dijo que “fue muy dura. El frío te mataba y la lluvia pegaba muy fuerte, en especial en bicicleta, donde no sentía las manos; incluso tres competidores abandonaron la competencia. Pero finalmente quedé muy feliz”.

El legado del padre

Cristóbal y Martín llevan más de ocho años dedicados al triatlón. Empezaron a entusiasmarse con el deporte viendo a su padre, Víctor Hugo Baeza, también atleta.

Recorriendo los caminos de Temuco y sus alrededores, Cristóbal cuenta que acompañaron a su papá “desde muy chicos. Él trotaba y nosotros íbamos en bici. Después nos dedicamos a la piscina, pero esta se nos hizo muy chica, por eso dedicamos al triatlón”.

Los dos son parte de la Federación de Triatlón. A ellos, también se suman Benjamín Ovalle y Pablo Guerra, como figuras con mayor proyección en la disciplina.

Isaac Baeza, entrenador de la entidad, dice que la preparación de nuevos triatletas empezó el 2015, cuando el directorio permitió la formación de una selección de infantiles. “Reunimos 52 chicos a lo largo del país, y después lo fuimos reduciendo a 12  deportistas, 6 hombres y 6 mujeres, con los que venimos trabajando hace más de un año en Santiago y donde participamos en campeonatos en Argentina y Uruguay”, dijo el entrenador.

En la actualidad, los hermanos figuran como parte de un recambio generacional en el deporte chileno. A su corta edad, Cristóbal y Martín miran de reojo los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires 2018.

Pese a la expectativa generada, ellos intentan tomarse las cosas con calma.  “Vamos paso a paso, tampoco se puede dar todo tan rápido. Pero si me siento preparado para los Juegos Olímpicos del próximo año, todavía queda un proceso clasificatorio y espero llegar”, dijo Cristóbal, y lo que más valora es poder prepararse con su hermano. “Me da gusto ir a entrenar, porque con Martín nos apoyamos mutuamente y compartir con él es muy especial”, dijo.

Compartir