Hace unos meses, un grupo de jóvenes hizo historia en el deporte chileno. En julio pasado la selección chilena de básquetbol sub 17 se consagró como campeona del Sudamericano en Lima. En un reñido encuentro la “Roja” superó a Argentina por 70 a 60 y lograba su primer título en el certamen de la categoría.

Después de la hazaña del equipo nacional, se mira con más atención a esta nueva generación de basquetbolistas y, para estos Juegos Suramericanos de la Juventud, que se disputan en Santiago, se espera que nuevamente den la sorpresa y darle una medalla a Chile en las competencias de básquetbol 3×3.

Precisamente, de los cuatro seleccionados, dos fueron figuras estelares de aquel equipo que triunfó en Perú, mientras que los otros jugadores supieron convencer al cuerpo técnico de su enorme potencial para representar al país.

El entrenador del plantel, Gustavo Vega, los conoce bien, hace años que vienen siguiendo de cerca sus carreras. Por eso, es una voz autorizada para revelar las características de sus pupilos que van por un nuevo logro deportivo.

                Kevin Rubio

Fue uno de los goleadores de los sudamericanos y con 1.90 de estatura juega de alero. Nacido en Puerto Montt, juega en el equipo de la región, y desde hace años que está en el proceso. Para el entrenador, el sureño es un líder natural del equipo, y se puede adaptar a cualquier posición dentro de la cancha; además tiene un buen lanzamiento. “Es fuerte, con mucho poder ofensivo, está acostumbrado a jugar muy físico, y cuando lo defienden al cuerpo, él siempre se las arregla para estar con un paso de ventaja”, sostuvo Vega.

 

                Álvaro Pimentel

Con un 1 metro y 93 centímetros de estatura, este chileno de padres ecuatorianos es defensa y estuvo entre los mejores del Sudamericano. Pimentel tiene una proyección importante como jugador: A principio de año, Club Atlético Obras Sanitarias de la Nación, equipo de Argentina que juega la Liga Nacional se lo llevó becado. “Es un muchacho con ganas de mejorar, tiene una técnica individual muy buena. Es explosivo, de etnia de color, sus padres son ecuatorianos. Ha ido creciendo a pasos agigantados su juego, y lo becaron pensando a futuro”, indicó el estratega nacional.

 

               Felipe Incayo

Entre los grandes ausentes en la nómina chilena está Ignacio Arroyo y Lino Sáez, quienes se quedaron en sus respectivos equipos en el extranjero. Durante la preparación de los Juegos, Gustavo Vega llevó de gira a un grupo de 8 jugadores a un torneo en Bahía Blanca, Argentina, para buscar nuevos rostros. En ese proceso, Felipe Incayo, que tiene dos categorías más bajas que los demás, lo convenció de no seguir buscando. “Juega de base, mide 1.90 y tiene un muy buen tiro de tres puntos. Es inteligente para jugar, y no le pesó la camiseta pese a ser uno de los más jóvenes”, comentó Vega.

               Pablo Campos

Nacido en Temuco, es el más bajo de estatura del plantel, con 1 metro 78 centímetros. Es un jugador que para Vega tiene enormes atributos, y esperaba que los demostrara en el Sudamericano en Lima, pero tres semanas antes se sacó el hombro en un entrenamiento y quedó fuera de la convocatoria. Ahora Campos vuelve a ser alternativa para el entrenador, y de su pupilo, el técnico señala que “tiene gran capacidad individual para generar espacios en el uno contra uno; es rápido, habilidoso, y con mucho coraje para jugar contra cualquiera, no lo importa mucho quien sea”.

Compartir