Quedaban algunos minutos para que empezaran los 100 metros mariposa. Entraban en escena los participantes del continente; los altoparlantes del Centro Acuático los nombraban uno por uno. Fue entonces cuando vino la ovación más grande de la jornada: Benjamín Schnapp, orgulloso, agradecía con las manos, listo para nadar.

Finalmente, el chileno obtuvo la medalla de plata, con una marca de 56’85’’ ganó la única medalla del equipo nacional en la jornada de Natación. En la competencia fue superado por el brasileño Kaique Kauan de Morais (56’20”) y el bronce fue para el colombiano Julián Ayala (56’99”).

El joven deportista de 16 años aparece como una de las promesas de la disciplina. Luego de la ceremonia de premiación, Schnapp dijo sentirse “espectacular, escuchar tu nombre a medias porque el público te está ovacionando es una experiencia que nunca pensé vivir”.

Sin embargo, sobre la prueba, dice que pecó de confiado. “Siendo sincero me confié un poco por el hecho de clasificar primero, y el rival a vencer lo tuve demasiado en cuenta; pero no me di cuenta que se me escapó el otro rival. Cosas que pasan”, señala.

El deportista cree que hay mucho que mejorar, que si bien los expertos, incluyendo Kristel Kobrich, la principal exponente de la natación, piensan que esta camada de nadadores puede rendir frutos en el futuro, la competencia es muy dura.

“Vengo llegando de un mundial y me di cuenta que la cosa es difícil, que probablemente en Sudamérica estamos bien, pero en Europa y Estados Unidos hay unas bestias. Espero meterme ahí y dar la pelea”, asegura.

Este domingo competirá en los 200 libres y 50 mariposa. Para el futuro, lo que busca son los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. “Tengo marcas b para llegar a la cita mundial. Después viene un Sudamericano el 2019, donde espero consagrarme. Pero el sentimiento que viví aquí, con la gente apoyando, no me lo quita nadie”.

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