Este domingo finalizaron los Juegos Suramericanos de la Juventud en Santiago. En el certamen, Chile tuvo un destacado rendimiento al obtener 88 medallas, 21 de oro, 29 de plata, 38 de bronce.

Los balances son más que positivos: se mejoró las 39 medallas conseguidas en la edición de Lima 2013, y la larga preparación de dos años del Comité Olímpico de Chile, para encontrar nuevas promesas en el país, dio sus frutos.

De ese grupo que obtuvo presea, hay deportistas, ninguno mayor de 17 años, que se llevaron el oro con grandes presentaciones. Algunos de ellos viven en el extranjero buscando perfeccionarse, y solo vienen para competir, otros lo único que sueñan es coronarse en la gran cita planetaria: Los Juegos Olímpicos.

Conoce las figuras chilenas

Laura Acuña, 15 años

“Es extraordinaria, hay que cuidarla como hueso santo, brindarle todo el apoyo y compañía y ojalá que pueda acercarse o mejorar las marcas de las inmejorable Alejandra Ramos. Tiene mucho potencial”, dijo el ministro del Deporte Pablo Squella sobre la atleta Laura Acuña, minutos antes de colocarle la medalla de oro tras ganar los 800 metros planos, se segunda presea dorada del torneo luego de su título en los 1.500.

Al parecer, el pronóstico del ministro parece ser certero, y que la oriunda de la localidad de Catrico Alto traiga medallas para el atletismo chileno. La sureña es tricampeona sudamericana a nivel escolar en los 800 y 2000 metros y fue primer lugar en el sudamericano de Cross Country en la categoría Menores, siendo que aún es Cadete.

¿Por qué destaca tanto Laura Acuña? A principios de año, el Comité Olímpico de Chile encontró una posible respuesta. Con fondos del Instituto Nacional de Deportes (IND), se dedicaron a preparar a las nuevas camadas de deportistas a partir de exámenes para ver las condiciones físicas.

“Entre los preparativos se hicieron unas evaluaciones, y a Laura se le hizo un test de consumo de oxígeno, y sus resultados fueron que tenía mejor oxigenación que Erika Olivera a la misma edad. Obviamente eso nos permite pensar en un proyecto relativamente fuerte”, dice Cristián Reyes, uno de los entrenadores del equipo de atletismo.

La propia joven, prefiere tomarse las cosas con calma, aunque también cree en sus capacidades. “Quiero ganar, pero puede pasar cualquier cosa, pero espero seguir mejorando y uno de mi grandes sueños es llegar a una final olímpica”.

Nicolás Burgos, 15 años

Con solo 10 años, Nicolás Burgos tomó una drástica decisión. Apoyado por su familia, dejó Chile para vivir en el prestigioso centro deportivo Tt Zentrum Eilenburg, en Leipzig, Alemania. Siendo tan chico, se fue por un sueño: ser un jugador de tenis de mesa. Pero no está solo, Marco Astudillo, su entrenador, y uno de los primeros en ver el enorme potencial del joven santiaguino, le había conseguido una beca y ahora los dos viven en el extranjero.

Hace unos días, en el Centro de Entrenamiento Olímpico, Nicolás demostró que si había valido la pena esa decisión. Con un alto apoyo del público, se coronó campeón del tenis de mesa y le daba una nueva medalla de oro a Chile.  El joven tenismesista es uno de los nacionales clasificados a los Juegos Olímpicos de la Juventud, el próximo año en Buenos Aires, Argentina. Astudillo cree que está más que preparado, que puede llevarse el oro.

“Es un jugador fuerte de mente, y puede serlo aún más. Entra siempre a ganar, es muy maduro para realizar sus trabajos, entendió muy bien el camino del alto rendimiento, no solamente hay que ser profesional en el gimnasio, sino también en la preparación psicológica, disciplina, hay que ser profesional en todo momento”, dice Astudillo.

Katina Proestakis, 14 años

Se fue a los siete años a vivir a Houston, Estados Unidos, para dedicarse por completo a la esgrima. Ahora, a los 14 años, fue la abanderada chilena de los Juegos Suramericanos y donde se llevó dos medallas de oro, en la categoría florete individual y de relevos mixtos.

Nacida en Antofagasta, Proestakis este año se adjudicó el Panamericano Juvenil Cadete en La Habana, Cuba. En la final de los Juegos en Santiago, ganó la presea dorada al vencer a la venezolana Anabella Acurero por 15-1. Tras haber ganado por primera vez en casa, ella sabe que ningún oponente se mira sobre el hombro, que cualquiera puede ser vencedor. Eso fue una de las cosas que aprendió en su primera clase de esgrima, a los siete años, cuando asistió a los talleres de su colegio.

“Este es un deporte emocionante”, cuenta Proestakis, afuera del Centro de Alto Rendimiento (CAR) y añade: “me gusta porque no es solo físico, también es un deporte mental, que necesita mucha confianza. En que en cualquier momento la cosa puede cambiar. Desde pequeña que me gustó esto. Y después empecé a ir a campeonatos y me empezó a ir bien. Ahí me lo tomé más en serio”.

Álvaro Pimentel, 17 años

En julio pasado, la selección chilena de básquetbol sub 17 se consagraba, por primera vez en su categoría, campeona del Sudamericano en Lima, y Álvaro Pimentel, de 1,93 de estatura, fue uno de los goleadores del equipo. Ahora, en Santiago, el jugador tuvo un rol clave para que Chile venciera a Brasil y ganara el oro en básquetbol 3×3.

Como parte de una nueva camada de basquetbolistas, el nombre de Pimentel suena como uno de los líderes del recambio generacional. Tiene una proyección importante: A principio de año, Club Atlético Obras Sanitarias de la Nación, equipo de Argentina que juega la Liga Nacional se lo llevó becado.  Para el entrenador de la selección de 3×3, Gustavo Vega, el talento del jugador aún no tiene techo.

“Es un muchacho con ganas de mejorar, tiene una técnica individual muy buena. Es explosivo, de etnia de color, sus padres son ecuatorianos. Ha ido creciendo a pasos agigantados su juego, y lo becaron pensando a futuro”, indicó el estratega nacional.

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